Mostrando entradas con la etiqueta Goran Kropp. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Goran Kropp. Mostrar todas las entradas

domingo, 16 de septiembre de 2012

EVEREST 1996 . . .


En la última entrada hemos querido rendir homenaje a un gran aventurero como Goran Kropp; la historia ha resultado bastante atrayente. así que he creído oportuno enlazar la hazaña que hizo Goran en el 96 durante su, primero travesía en bicicleta desde Suecia hasta Namche Bazar, y una vez allí subir el Everest en solo sin O2 adicional. Como hemos relatado anteriormente fue brillante la forma de conseguirlo, una verdadera hazaña tristemente, no propia de nuestros tiempos. Para ensalzar aún más si cabe la figura de Goran, he creído conveniente como digo, situarla dentro del contexto donde se produjo, añadiendo una serie de experiencias que tuvieron lugar, mientras el bueno de Goran dormía en la tienda del CB con su chica, a la espera de un mejor pronóstico de tiempo para hollar la venerada cima.

Así pues, a continuación os presento el sueño que vivió Goran, pero desgraciadamente desde otro punto de vista. Los protagonistas de la entrada de hoy son el genial alpinista Anatoly Boukreev, el escritor americano John Krakauer y su compatriota Beck Weathers. Es la historia que se teje durante el famoso desastre del everest del 96. Conozcamos algunos datos:

ESTO ES LO QUE SUCEDIÓ VERSION KRAKAUER

Scott fischer 1994
El estadounidense Scott Fischer (a la izquierda de la foto), fundador de la empresa de guías Mountain Madness, en la cima del Everest en 1994.  Fischer murió el 10 de mayo de 1996, durante la tormenta que asoló la montaña.  / Mountain Madness
Acabo de terminar Into Thin Air, del montañero, escritor y periodista Jon Krakauer, publicado en español como Mal de altura (Ediciones B, 1999; Desnivel, 2008) se  trata como una crónica novelada de la tragedia que ocurrió en 1996 en la montaña más alta del mundo (8.848 metros).
Hall and Ball - Rob Hall And 
Adventure Consultants 1996 Everest Expedition At Everest Base Camp
Miembros de la expedición de Adventure Consultants en el campamento base. En la fila de abajo, a la derecha, la japonesa Yasuko Namba, cliente de AC; el tercero y cuarto por la derecha son, respectivamente, los neozelandeses Rob Hall, dueño de AC y jefe del grupo, y Andy Harris, uno de los guías. El primero por la izquierda es Doug Hansen, otro de los clientes. Los cuatro murieron en el descenso.

Durante la temporada de escalada de ese año, la más mortífera en la historia de la montaña, murieron 15 personas; ocho de ellas, pertenecientes a tres expediciones distintas, el 10 de mayo, cuando una fuerte tormenta azotó por la tarde el  Everest. También bajó los niveles de oxígeno en el aire. Cuatro de los alpinistas muertos pertenecían a la misma expedición (arriba se puede ver una foto del grupo), organizada por  la empresa neozelandesa Adventure Consultants, con la que viajaba Jon Krakauer, enviado al Himalaya para escribir un reportaje sobre la creciente explotación comercial del  Everest para la revista Outside. El desastre fue muy conocido y levantó gran controversia sobre la masificación del Everest y el diletantismo de los escaladores.

EverestBaseCamp2

Into Thin Air es, de largo, uno de los mejores (si no el mejor) libros sobre montañismo que he leído. Recrea de manera tan magistral el mundo de la escalada en altura --los efectos de la fatiga y la hipoxia, la vida en el campamento base, las heladoras noches de insomnio en las tiendas de nailon, el frío “doloroso, escalofriante y enloquecedor” en la cota de los ocho mil metros--,  que la historia te atrapa desde la primera página (el fragmento de abajo pertenece al primer capítulo) y ya no te suelta hasta la última, en un crescendo que te deja sin aliento

Kathmandu_,_Nepal_,_Himalayas_,Everest_2

“Encaramado a la cima del mundo, con un pie en China y el otro en Nepal, limpié de hielo mi máscara de oxígeno, encorvé la espalda al viento y contemplé, abstraído, la enorme extensión del Tíbet. De un modo difuso, con cierto distanciamiento, comprendí que el paisaje que se extendía debajo de mí presentaba una vista espectacular. Había fantaseado mucho sobre aquel momento y la oleada de emociones que lo acompañaría. Pero ahora que por fin estaba allí, literalmente de pie en la cima del Everest, no tenía fuerzas para pensar en ello. Era el 10 de mayo de 1996, a primera hora de la tarde. Hacía 57 horas que no dormía. La única comida que había sido capaz de tragar en los tres días precedentes era un bol de sopa de ramen y un puñado de cacahuetes. Semanas tosiendo con violencia me habían dejado dos costillas separadas que convertían en un tormento el mero hecho de respirar. A 8.848 metros, en la troposfera, me llegaba tan poco oxígeno al cerebro que mi capacidad mental era como la de un niño retrasado. En aquellas circunstancias, poca cosa podía sentir, a excepción de frío y cansancio.”
Ng Dorjee Sherpa

Mientras Krakauer empieza el largo y peligroso descenso tras coronar la cima, con la reserva de oxígeno al límite, otros 20 escaladores de su grupo seguían empeñados en alcanzarla sin advertir las nubes que empiezan a cubrir el cielo. “Cuando me disponía a hacer rapel sobre el borde del escalón, me percaté de un alarmante espectáculo”, escribe Krakauer, quien durante la espera se quedó sin oxígeno,  “Nueve metros más abajo, en la base, había una cola de más de una decena de personas. Tres escaladores habían empezado ya a subir por la cuerda que yo me disponía a utilizar para el descenso. Mientras intercambiaba triviales felicitaciones con los que iban pasando, por dentro pensaba, exasperado: ¡Daos prisa, joder, daos prisa! ¿Mi cerebro está perdiendo millones de células.”   Seis horas y 3.000 metros más abajo, con la ventisca azotando ya las laderas de la montaña, Krakauer llega a su tienda helado y sufriendo alucinaciones por la falta de oxígeno. Seis de sus compañeros aún no han regresado

2008_05 Everest-791-750202

“Más adelante --después de haber localizado los cuerpos, después de que los cirujanos amputaran la mano derecha gangrenada de mi compañero Beck Weathers, la gente se preguntaba por qué, si el tiempo había empezado a empeorar, los alpinistas no habían hecho el menor caso ¿Por qué unos guías avezados siguieron ascendiendo, empujando a una manada de deportistas relativamente inexpertos (cada uno de los cuales había pagado hasta 65.000 dólares para que lo llevaran sano y salvo hasta el Everest) hacia una trampa mortal?”
Everest google earth

Into thin air critica la banalización del montañismo: abundan las expediciones comerciales que arrastran literalmente hasta la cima, aupados por los  sherpas, a personas que no saben escalar. Participar en una expedición al Everest cuesta entre 24.000 y 54.000 euros por persona. Durante la primavera de 2007 llegaron a la cima  630 personas, tantas como en los cuarenta años que transcurrieron desde la primera conquista de la cumbre, la de Edmund Hillary y el sherpa Tenzing Norgay, el 29 de mayo de 1953, hasta 1993. En mayo de 2008, más de 130 alpinistas llegaron a coronar el Everest en un solo día. El aluvión de gente es tal, que provoca tapones en los pasos difíciles como el Escalón Hillary, una escarpa muy pronunciada de la vía del Collado Sur, e impide subir y bajar a la velocidad necesaria: una de las causas de la tragedia de 1996. La otra: los guías saben que no deben sobrepasar jamás la hora de bajada, porque permanecer más tiempo puede significar la muerte; sin embargo, la presión de los clientes  y la rivalidad entre los guías de las expediciones de Adventure Consultants y Mountain Madness pudo con la profesionalidad y la prudencia.
Sergey Ilyukhin campo base sur

Como después en Into the Wild (Hacia rutas salvajes; Ediciones Zeta, 2008), también sobre un hecho real (el viaje sin retorno de Chris McCandless, un joven de 24 años cuyo cadáver apareció en un remoto lugar de Alaska en 1992), Krakauer hace un magistral ejercicio de periodismo de investigación, entrevistando a todos los que estaban allí ese día, tratando de desenmarañar las causas de la tragedia, hurgando en su propia responsabilidad en lo ocurrido.




ANATOLY BOUKREEV  se defendió en su libro "THE CLIMB" de las acusaciones vertidas por John Krakauer; esto aparece en su wiki:




"Bukréyev era el escalador guía responsable de la expedición "Mountain Madness" dirigida por Scott Fischer. La expedición tenía 8 clientes, cada uno de los cuales había pagado alrededor de 50.000 dólares USD por un intento guiado de ascensión a la cima del Everest. Cinco de ellos eran experimentados escaladores, de ellos cuatro con experiencia en alta montaña.
La ascensión fue demasiado lenta y los clientes llegaron a la cima pasadas las dos de la tarde (un hora demasiado tardía), Fischer no lo hizo hasta las 15:45. Bukréyev, que escalaba sin oxígeno, volvió rápidamente al campamento IV para reponer fuerzas y coger suministros. Durante el descenso del resto del grupo se desató una fuerte tormenta que enterró en nieve las cuerdas fijas y la huella abierta en la subida. La escasa visibilidad hizo el resto y los escaladores no pudieron encontrar el camino de vuelta hasta que Bukréyev encontró a tres de ellos y los guio hasta el campamento IV. No tuvo fuerzas para salir nuevamente. Scott Fischer, extenuado por la subida, no consiguió volver al campo base. Al día siguiente, Bukréyev realizó tres salidas en busca de los que no habían regresado, encontró a Fisher congelado a 8350 metros, en el collado Sur, sobre las 19 horas.
El periodista norteamericano Jon Krakauer recogió su versión de los hechos acaecidos aquel día en un artículo llamado "Into thin air", publicado en Outside online[3] y después lo ampliaría en un libro homónimo, titulado en España "Mal de altura". En él destacaba el gran cúmulo de errores cometidos y acusaba indirectamente a Bukréyev de las cinco muertes acaecidas en su expedición por haber abandonado a sus clientes, debido, según él, a haber escalado sin oxigeno, lo que mermaba su capacidad de ayudarles. Le acusaba, incluso, de no llevar la ropa adecuada para afrontar la cima. Aunque recogía que finalmente rescató a tres de ellos.
El libro levantó gran polémica en el mundo de la escalada.[4] Para defenderse, Bukréyev puso en manos del escritor Gary Weston DeWalt sus diarios de expedición, notas personales y cartas. Éste se encargó de recopilar toda la información posible, inlcuyendo entrevistas a los supervivientes -Bukréyev y Krakauer incluidos- y reunirla en un libro denominado "La escalada. Trágicas ambiciones sobre el Everest"(1997). Algunos de los hechos narrados en este libro difieren de lo expuesto en el libro de Jon Krakauer y otros escritos por otros tres supervivientes de aquel día. La acusación de Krakauer de no llevar ropa adecuada se desmontó simplemente aportando una foto de Bukréyev en la cima con uno de los clientes experimentados, Martin Adams.[5] En el libro se narra que otro escalador se encontró a Krakauer totalmente exhausto y lo vio a punto de despeñarse en un tramo sin cuerda fija entre el "Escalón de Hillary" y la Cima Sur. Krakauer había omitido este incidente. Además, Krakauer había cometido una serie de errores claros, como confundir a Martin Adams con Andy Harris e informar al campo base que Harris se encontraba refugiado en uno de los campamentos de altura cuando no era así. Krakauer admitió todo ello y tuvo que rectificar su libro.





Y POR ÚLTIMO LO QUE LE SUCEDIÓ A BECK WEATHERS y algunos cascharrillos más....




Más de 40 cadáveres siembran los últimos 800 metros de la cara norte del Everest. Azotados por una ventisca perpetua que los mantiene siempre visibles al sempiterno escalador. Beck Weathers, un adiestrado alpinista norteamericano, compartió postura y convivió con todos ellos mientras esperaba en coma su muerte durante la primavera de 1996. Con sólo la cara y una mano al descubierto permaneció hundido e inconsciente bajo la nieve más de 30 horas antes de que su cerebro inexplicablemente decidiera salvarle

Image

Espectacular atardecer en el Monte Everest (8.850 msnm) desde Kala Pattar

Beck Weathers perteneció a la infausta expedición protagonista del “Desastre del 96“. El año más mortífero de la historia en el Everest, con 15 fallecidos; 9 de ellos tras una repentina y extraña ventisca a escasos metros de la cumbre.

    dijo:

    “Al principio creí que se trataba de un sueño, cuando volví en mí, pensé que estaba en la cama. No sentía frío ni nada. Me puse de lado, abrí los ojos y vi la mano derecha delante de mi cara. Entonces reparé en lo congelada que estaba y eso me ayudó a reaccionar. Al final, desperté lo suficiente como para darme cuenta de que estaba hecho una mierda y de que la caballería no vendría a salvarme, de modo que tenía que espabilarme por mí mismo” Beck Weathers


La historia de su segundo nacimiento está llena de hechos tan increíbles como inexplicables. Un equipo de especialistas de la National Geographic comandados por el Doctor Ken Kamler acompañaron a la aciaga expedición de Beck para investigar sobre el movimiento de las placas tectónicas y dar fe científica de todo lo acontecido. El mismo equipo que dio por muerto -hasta tres veces- al pobre Beck.

Beck Weathers, de 49 años, tenía 10 años de experiencia en alta montaña cuando se embarcó en el difícil ascenso del Everest. No sin antes pasar varios meses de durísimo entrenamiento coronando seis de las siete cumbres más altas del planeta. Estaba preparado. Un año antes, incluso, se había operado los ojos para corregir su miopía y encarar con mejor visión el desafío, en lo que sería la decisión desencadenante de su desgracia.

10 de Mayo. Cuando todos los escaladores llegaron al borde sudoeste, pasado el campamento IV y a escasos 450 metros de la cumbre; una descomunal tormenta no prevista les sorprende en la última cuerda montañosa. Y digo cuerda montañosa porque en esa arista, un puente de 300 metros que conduce a la cima, nadie va atado; no hay cuerdas entre los alpinistas porque hacia cualquier lado la pendiente es tan vertical que si te atas a alguien, le arrastras contigo en caso de caída. A la izquierda 2.500 metros antes de aterrizar en Nepal; a la derecha 3.600 metros antes de dar con tus huesos en el Tibet.

Image

Primeros auxilios de Beck a la llegada al campo III

En esa tesitura, a una temperatura de -50 grados centígrados, con vientos de 90 kilómetros por hora y en el apogeo del derroche láctico; los alpinistas empezaron a colapsar con el último martillazo de la naturaleza; entregándose al destino e hincando las rodillas a escasos metros de su objetivo. En ese momento había 20 escaladores y un parte de tiempo equivocado en los últimos 600 metros de ascensión. El drama acababa de comenzar.

Rob Hall daba el parte por radio al campamento III de la cabecera de la expedición a escasos metros de la cima. Su compañero Doug Hansen estaba exhausto y no podía ni continuar ni bajar. Se quedaría con él a esperar los refuerzos. También informó que Beck Weathers, nuestro protagonista, había colapsado durante la tormenta y yacía muerto en la nieve una decena de metros más abajo. Desde el campamento conminaron a Rob a que abandonase a Doug para poder salvar su vida. Rob contestó:

“Imposible. Ambos estamos escuchando…”

Rob firmo con serena lealtad su sentencia de muerte no sin antes pedir al campo III que le pusieran en contacto -via satélite- con su mujer, embarazada de siete meses, en Nueva Zelanda; de la que se despidió en la más absoluta soledad después de decidir el nombre de su futuro hijo.

Desde el campo III salió un equipo de rescate hacia la arista. Todd Burleson y Peter Athans, ayudantes del médico de la expedicion, arriesgaron sus vidas en la imposible tormenta para salvar otras, quizás las menos. Al llegar al caos conminaron a los más fuertes a bajar hasta el Campo III, a 7.310 metros y estabilizaron a los colapsados en espera de imposibles. No encontraron a Beck Weathers.

Los compañeros le buscaron durante todo el día para certificar la muerte antes anunciada, pero la ventisca hacía imposible ver mas allá de un par de metros. Además el propio Beck, como contaría más tarde, se había desviado unos metros de la cuerda a causa de la ceguera que le estaba provocando la congelación de sus globos oculares. Las cicatrices de su antigua operación habían reventado por el frío y su visión antes de desvanecerse era prácticamente nula. Beck decidió antes de ‘doblar la rodilla’ resguardarse del fuerte viento en un recoveco de nieve para esperar la bajada de sus compañeros. Se barruntaba el fin.

Image

Aspecto que presentaba el rostro de Beck unas horas y unas semanas después


El día 11 de mayo. 24 horas después de su desmayo. El equipo encontró el cuerpo de Beck Weathers, al lado del cadáver de la japonesa Yasuko Namba y cubierto completamente de hielo excepto media cara y la mano derecha que se erguía como un palo, congelada con los dedos abiertos y por encima de la nieve, como saludando. Comprobaron con dificultad que aún respiraba débilmente desde el coma y decidieron, ante la imposibilidad de efectuar un traslado imposible, certificar su segunda ‘muerte’. Al fin y al cabo nadie había despertado nunca en la montaña de un coma hipotérmico.

Lo que ocurrió a partir de ese momento es un completo misterio para la ciencia. El Doctor Ken Kamler construyó y explicó su particular teoría para luego pasearla en infinidad de conferencias y TED talks de turno. Beck permaneció 30 horas en un estado catatónico. El oía a sus compañeros pasar y decir “está muerto” pero no podía ni moverse ni parpadear cuando marchaban. El cerebro del alpinista había revertido una hipotermia irreversible. ¿Cómo lo hizo? Según las especulaciones del doctor Ken el lóbulo temporal, en lo más profundo del cerebro y encargado de guardar los recuerdos; fue el último en abordar la hipotermia. Becks consiguió despertar porque los fuertes recuerdos de su familia mantuvieron la glucosa y la energía en la parte del cerebro donde también radica la voluntad: Las circunvoluciones del cuerpo calloso.

Image


Simulación de un ‘Tac’ del cerebro de Becks en las cuatro fases de su agonía: 1.- Escaner en estado normal. Flujo distribuido. 2.- Lóbulos frontales con mayor flujo. Se pone atención en los músculos. Apenas hay actividad en el centro o de ‘recuerdos’. 3.- Flujo desaparece. Casi no hay actividad. 4.- La parte central o de recuerdos se ilumina de nuevo, al pensar en su familia.


36 horas después del inicio de la gran ventisca Beck apareció tambaleándose como una momia en la tienda médica del campo III:

Hola Ken… ¿Dónde me puedo sentar? [...] ¿Aceptas mi seguro de salud?

El primer chequeo fue desolador. Tras su aparente lucidez se escondía un cuerpo congelado y rígido. La mano derecha era una piedra y en la cara asomaba ya la necrosis negra del tejido muerto. Los primeros tratamientos iban encaminados a paliar el dolor que despierta el calor del cobijo. Beck fue reservado en una de las carpas mientras atendían al resto de pacientes no desahuciados.

Durante esa noche, la ventisca destrozó la tienda donde estaba en solitario el alpinista y parte del nylon cayó sobre su cabeza, asfixiándole mientras le dejaba a la intemperie. Inmóvil pasó la noche entre gritos estériles y estertores de frío infinito. Cuando el equipo despertó y vieron el panorama pensaron en el desenlace fatal pero Becks… había vuelto a conseguirlo por tercera vez.


Image

Detalle del rescate con helicóptero y del Doctor Ken practicando una de las curas


Con una camilla de sogas sus compañeros consiguieron evacuarlo al campo base, a 6.500 metros. Un helicóptero lo trasladaría, desde allí a un hospital en lo que se considera el rescate a mayor altura que ha hecho nunca una aeronave de esas características. Beck Weathers pasó hasta 10 veces por el quirófano durante su larguísima convalecencia. Le amputaron el brazo derecho a la altura del codo y los dedos de la mano izquierda y de los pies. También le reconstruyeron la nariz con trozos de piel de las piernas. Nunca más volvió a la montaña.

Image



POR ÚLTIMO RECORDAR QUE EL BUENO DE GORAN KROPP PERMANECÍA EN EL CB A LA ESPERA DE MEJOR TIEMPO...



FUENTES: kurioso, wiki, desnivel y ordesa net. gracias!!!








martes, 11 de septiembre de 2012

GORAN KROPP CON MAYÚSCULAS

 Ochomiles: Göran Kropp al Everest 1996. Viaje en bici, ascenso en solo . El Origen.


Los Ochomiles han dejado gestas increíbles en la Historia. Sin embargo, hoy  Everest está siendo degradado a destino de turistas ricos, teletransportados hasta el campo base y subidos desde allí por una recua de sherpas mientras respiran O2 artificial. Todo lo contrario de aquella ascensión de leyenda del sueco Göran Kropp en 1996. Salió en bici de su casa en Jönkoring, con todo su material de montaña y comida a cuestas (¡108kg!) Su objetivo: Llegar dando pedales hasta las faldas de Everest, subirlo solo y volver sobre sus dos ruedas. ¡Imposible! Dijeron todos…
Göran Kropp porteando everest
Göran Kropp porteando 65kg en su aproximación al Everest
____
GÖRAN KROPP – MOUNT EVEREST 1.996:  
UNA ASCENSIÓN DE LEYENDA EN LOS OCHOMILES.
“Quería una aventura verdaderamente sin precedentes”, decía Göran Kropp. Y en 1996 logró precisamente eso. Partiendo en bicicleta de su hogar en Jönköping , con sus 108kg. de equipo y comida de altura empaquetado bolsas y un remolque, pedaleó sin pausa hasta Nepal. Allí escaló el Everest sin apoyo alguno:  Ni sherpas, ni oxígeno artificial. Basándose únicamente en su propia fuerza para llevar a su tienda de campaña y suministros a lo largo de su aproximación y ascesión a la cima del  más alto de los 14 ochomiles.
En aquel campo base del Monte Everest al que llegó, estallaría poco despues una tragedia histórica reflejada en dos libros clásicos de los ochomiles “Into thin Air” de Jon Krakauer y “The Climb: Tragic Ambitions on Everest” deAnatoli Boukreev. Las expediciones comerciales americanas  lo apodaron “el sueco loco”, una imagen que le encantaba. Alto, ancho y robusto como los vikingos de las antiguas sagas, más aún al verlo armado de casco y piolets avanzando sobre los hielos. Sin embargo,  esa imagen simple ocultaba un hombre amable, reflexivo e inteligente, con una atención esencial a los detalles.
 GÖRAN KROPP: Una vida apasionada.
Rebelde rastafari, soldado de élite y al fin, ochomilista consagrado. 
Para Kropp la pasión por el montañismo comenzó en la infancia. Nacido en 1.966, ya desde muy niño seguía son sus prismáticos las ascensiones de su padre, un abogado de derechos humanos, en las duras y largas vías de escalada caliza en Dolomitas. Ya con seis años, subió con su padre hasta Galdhøppigen, el pico más alto en Noruega. Sin embargo, poco después sus padres se divorciaron, su madre regresó a Suecia con el y la escalada pareció perder todo su atractivo para el joven Göran.
La adolescencia pasó en rebelión extravagante, con una banda sonora de reggae, rock progresivo y el punk. A los 16 se mudó a su propio apartamento, que decoró a lo rastafari y pasó sus años de insituto saltando de concierto en concierto. Tras quemar todas las fiestas y conciertos de su zona, cambió de estilo súbitamente y se  alistó en los regimientos paracaidistas de Suecia. La élite del ejército.  Allí asentó su reputación de excéntrico y dio tambien pruebas escandalosas de su tesón y poderío físico.
En las fuerzas de operaciones especiales conoció a otro joven soldado, Mats Dahlin.  Este apasionado de la escalada logró que reviviera en Kropp su antiguo entusiasmo y lo trajo de vuelta a las montañas. El viaje, las dificultades, la alegría y la falta de regulación que el montañismo autosuficiente aportaba probarían ser el medio perfecto para expresar lo mejor del espiritu libre y rebelde de Kropp.
En 1988, con 22 años, realizó su primera expedición a un pico importante al asaltar los 7134 metros de altura de Pico Lenin, ubicada en Tayikistán/Kirguistán. Kropp y sus compañeros lograron la cima en un tiempo récord de 10 días. Al año siguiente, marchó a Ecuador y allí ascendió Iliniza Sur (5.266 m), Cotopaxi (5897 m), Illimani (6300 m), Huayna Potosí (6.095 m) y el Illampu (6.520 m). En 1990 llegó su primera ascensión de gran mérito. Con una expedición sueca formada por el y Rafael Jensen subió la Muztagh Tower (7.273 m) en Pakistán. Uno de los más difíciles sietemiles del Himalaya y cuarto ascenso de la montaña. En 1991  marchó con su amigo Dahlin a subir el Pico Pobeda (7.439 m) en Kazajistán.  Tras un primer intento a cima, Dahlin se volvió porque se sentía mal. Kropp continuó y llegó a la cima con un fuerte dolor de cabeza, arriesgando un posible edema cerebral.
____
GÖRAN KROPP ALCANZA LOS OCHOMILES:
1.992- Cho Oyu /  1.993- K2 / 1.993- Broad Peak
los 14 ochomiles
Los 14 Ocho miles. Gráfico de altitudes relativas. Imagen por Astroedu.net.
Ya en 1992, Kropp finalmente obtuvoel permisos para el Cho Oyu, que con 8.201 metros y rutas de ascenso con peligros objetivos  limitados suele ser usado como el primer asalto a los catorce ochomiles. Durante una escalada de entrenamiento con Dahlin en la Aiguille Verte de Chamonix una piedra golpeó a su compañero en la sien bajo el casco, matándolo. Kropp decidió seguir con la expedición al  Cho Oyu como homenaje a Mats. Condujo un Range Rover todo el camino de Suecia a Nepal, subió en solo al primero de los catorce ochomiles y una vez en la cima dejó calvado el piolet de Dahlin con una foto de su amigo, encarando el Everest.
Un año despues,  llegaba al Karakorum con el objetivo más ambicioso de los ochomiles: Coronar los 8.611 metros del K2.  La segunda montaña por altura, la más difícil de todas si añadimos su dificultad técnica. La ascesión fue rocambolesca: Planes iniciales con suecos, luego agregado a unos eslovenos que lo descartaron y a los que al final hubo de ayudar a rescatar, finalmente ascendía en pareja con el inglés David Sharman cuando este se fracturó una pierna. Kropp  llegó a la cima en solitario y sin usar oxígeno artificial. En el descenso, aún hubo de capear una  tormenta a más de 8.000 metros. La historia atrajo un enorme interés mediático, lo que le pemitió fundar su  compañía Kroppaventyr.se.
En 1994 marchó hacia el Broad Peak  (8.047m) con Andrew Locke , Mats Holmgren y Nicolás Gafgo para abrir nueva vía en la arista sur-suroeste, proyecto en el  que varios grandes escaladores habían fracasado. Tampo ellos pudieron y tuvo que regresar por debajo de 7000 metros para mudar el asalto a cima por la ruta normal. En un primer intento con Locke y Holmgren llegaron solo a la antecima. Sin embargo, Kropp logró reunir fuerza para otro intento y remató la cima principal tras una ascensión rápida y en solitario.
___
EXPEDICIÓN DE GÖRAN KROPP AL EVEREST 1996:
Viaje en bici hasta Nepal y ascensión en solo sin apoyo alguno.
Göran Kropp ruta estocolmo al Everest en bici 1996
Göran Kropp Everest 1996: Ruta en bici del Estocolmo (A) al Everest (B)
Al fin, al recibir su permiso para el más alto de los catorce ochomiles del planeta, Kropp decidió honrar al gigante con una ascensión en el estilo más puro que pudiera pensarse: Saldría desde su casa en Suecia, porteando todo su material en una bici con remolque hasta Nepal. Una vez allí, sin sherpas ni oxígeno artificial trataría coronar “Sagarmatha” (“La frente del cielo” en nepalí) honrándola en una lucha de poder a poder.


Los Ochomiles vieron llegar de nuevo a Göran Kropp en Abril de 1996, a bordo de su bici y con 108 kg de material a rastras. El viaje en sí a pedal Estocolmo-Nepal había sido increíble. Le esperaban ahora semanas de porteo en solitario al Campo Base Everest con todo a cuestas, sin yaks, sin porteador alguno. Aún si lograba llegar ¿Podría asaltar la cima de Sagarmatha en solo, sin sherpas ni oxígeno artificial? Allá se fue Kropp, con 65kg embutidos en dos mochilas a cuestas.
Göran Kropp campo altura Everest 1996 2
Göran Kropp en los campos de altura, Everest 1996
GÖRAN KROPP: DE ESTOCOLMO A NEPAL EN BICICLETA, COMO APROXIMACIÓN EVEREST. (13.000KM)
La travesía en bicicleta de Göran desde Estocolmo a Nepal arrastrando más de 100kg  de material y comida de altura a pedales a través de algunos de los países  más peligrosos del planeta, como Turquía, Irán o Pakistán, está llena de anécdotas increíbles y de altos riesgos superados uno a uno mezclando coraje y sangre fría por igual. Entre las primeras, la oferta recibida al refugiarse de una tormenta en un burdel húngaro para yacer (sin cargo) con la hija de la dueña. Entre las segundas, persecuciones a pedradas por unos niñatos en Irán, ser usado para prácticas de tiro del ejército en Turquía y unas cuantas más.
En el muy recomendable libro que realizó tras completar la expedición, Ultimate High, esta parte supone el primer tercio del mismo. Aquí un video filmado desde un todoterreno por su propia novia mientras cruzaba las montañas nevadas de Turquía…adelantando camiones en los descensos!

El porteo de aproximación al campo base de Everest quizá no quede muy épico en los libros. Llevar 65kg en dos mochilones a cuestas durante semanas de valle en valle a gran altitud no es desde luego lo que más llama la atención a la prensa hoy en día. Pero no deja de ser muy llamativo el contraste con algún moderno alpinista de televisión, al que vemos hacerlo con su macutillo, rodeado de yaks y decenas de sherpas que hacen el trabajo duro y les permiten  ”guardar fuerzas”. Lo de siempre en la montaña: No es la cima que se sube, es cómo se ha subido a la cima. Kropp sudó y maldijo casi cada metro de aquella aproximación infernal. Las imágenes lo atestiguan claramente.

Mientras Göran descansaba, compartiendo noches con su novia, pero viviendo en tiendas separadas (¿?)  llegó el turno de las demás expediciones. Un cúmulo de malas decisiones y pequeños incidentes desafortunados acabó con veintitrés personas (¡23!) atrapadas en la tormenta a más de 8.000 metros. Hubo compartamientos lamentables y gestos de un heroísmo sin igual. Al final, cinco muertes, tanto de clientes como de alguno de los más grandes guías del Himalaya.  Hay que leer al menos los dos libros de Krakauer y de Boukreev, ya mencionados en nuestro artículo anterior sobre Kropp, para entender algo de aquel trágico Everest 1.996. Y aún asi…
En medio de aquel desastre ajeno, Kropp hizo lo que pudo por colaborar en los rescates subiendo medicinas a los campos de altura, pero en la zona de la muerte la ayuda externa poco puede hacer frente a los elementos.  De hecho, el propio Göran era muy consciente de que al avanzar en solo asumía grandes riesgos casi a cada grieta pasada en la ruta de ascenso y descenso. Era su estilo y su compromiso.

Superando la congoja y el tétrico ambiente del Campo Base tras la tragedia, Göran se lanzó de nuevo en solo a por su segundo asalto a los 8.848 metros del techo del mundo. Era el 23 de Mayo cuando de nuevo avanzaba solo y sin oxígeno por el escalón Hillary. Esta vez sí lo consiguió. ¡Cima! 
Bajó la montaña. Besó a su novia. Rezó de nuevo una oración por los caídos y volvió a casa. Dando pedales.
En su libro,  el  asalto a la cima ocupa el tercio central del relato. El tercio final es su pequeño homenaje a los caídos en aquella tragedia y un intento de analizar qué decisiones pudieron haberse tomado de otra manera. La vuelta a casa tras su hazaña y el descomunal impacto mediático de la tragedia de la que fue testigo (el alpinismo solo llega a las portadas cuando hay muertos, qué triste) lo conviertieron en un icono global. Siguió escalando ochomiles, como por ejemplo,  con su novia Renata de nuevo al Everest en 1999, la primera sueca en el techo del mundo.
Logró sumar cinco ochomiles en su lista y emprendió a veces con suerte, otras no tanto,  grandes proyectos  de travesías polares sobre esquís en el Polo Norte o en el Sur, viajes marinos en kayak. Siempre con la filosofía de llegar más lejos con lo mínimo posible.  En febrero de 2.002 se mudó con Renata a Seattle. En su nuevo país de acogida era toda una celebridad, muy solicitada para motivar a personas de todo tipo y condición en sus conferencias.
ACCIDENTE FATAL DE GÖRAN  KROPP EN 2002.
El 30 de Septiembre de 2.002 Kropp fue con un admirador, Eren Uruc, a  descubrir una nueva zona de escalada en roca. Como suele ocurrir, el grupo de colegas formó varias cordadas y fueron ascendiendo y bajando algunas paredes de la zona, con distintas técnicas en cada caso. Al fin, Göran decidió asaltar “Air Guitar”, una vía de dificultad media y apenas 25 metros de altura. Un poco más de diversión antes de plegar. Casi llegando a cima, algo falló y Kropp cayó al vacío. Su asegurador, que analiza con increíble sangre fría todos los detalles del accidente a continuación,  no pudo hacer nada pues los seguros instalados por Göran saltaron uno tras otro y al fin su cuerpo se desplomó sobre la arista de la base partiéndose el cráneo.
Su cuerpo allí quedó. Su espíritu libre y rebelde sigue vivo en su obra y en la memoria de aquellos que le conocieron.
Renata sigue hoy guiando expediciones a los catorce ochomiles y realizando travesías. Es una gran montañera y aventurera por derecho propio.  Sigue tratando de transmitir a los demás aquella llama que Göran encendiera. Volvió a su tierra de Jönkoring, y podeis seguir su trabajo hasta hoy desde aquí.
Göran Kropp Memorial carving Air Guitar
Göran Kropp homenajeado al pie de la via donde realizó su ultima escalada.

Información recopilada en mayayo.wordpress.com